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Nueva Zelanda, senderismo volcánico

enero 7, 2016

En Nueva Zelanda, en el centro de la isla norte  se encuentra el Parque Nacional de Tongariro, un territorio volcánico que algunos conoceréis por ser el escenario de Mordor en El Señor de los Anillos. Pero su belleza e interés trasciende cualquier referencia de cine.

Tongariro fue el primer parque nacional creado en Nueva Zelanda. Hoy, en sus cerca de 800 km2 de imponentes montañas y paisajes lunares se pueden realizar actividades diversas como pescar, esquiar o hacer una de las caminatas de un solo día más recomendadas del país.

Prados alpinos, manantiales, lagos de color esmeralda, volcanes activos y desiertos de lava definen el paisaje de los casi veinte kilómetros de la Tongariro Alpine Crossing. Para esta excursión, que dura alrededor de siete horas, es recomendable llevar calzado cómodo, protector solar y las vituallas necesarias para un día de trayecto. Especialmente agua, pues no hay lugar habilitado donde proveerse.

Es preferible empezar la marcha temprano, sobre las seis de la mañana, para descubrir este paisaje sin un sol inclemente y, sobre todo, lograr momentos de soledad. En primavera y verano, la magia de Tongariro puede verse perturbada por los numerosos turistas que acuden.

Alcanzar el Tongariro. El trekking se divide en varias etapas con distintos grados de dificultad. Habitualmente, se empieza desde la zona de aparcamiento de Mangatetopo, que algunas veces está cerrado a vehículos privados y se debe llegar en un bus lanzadera.

Vistas desde lo alto del Cráter Rojo. Uno de los primeros lugares que visitar son los llamados Soda Springs, unos manantiales donde reposar antes de alcanzar el Cráter Sur y el Cráter Rojo. En este último punto, el senderista obtiene unas magníficas visitas del parque con los lagos Esmeralda a sus pies. Y si continúa hacia su izquierda, puede coronar el monte que da nombre al parque, Tongariro, tras un paseo extra de aproximadamente una hora.

Sin embargo, lo que más destaca desde el Cráter Rojo es la montaña Ngauruhoe. Con 2.500 años, este grandioso y aún activo volcán fue el Monte Doom, la Montaña de Fuego, en la adaptación cinematográfica del clásico de Tolkien. Hoy, sin hobbits acarreando el Anillo ni sets de por medio, se puede subir en aproximadamente una hora y media. Conviene prepararse para un intenso ascenso y no acercarse al cráter ante cualquier signo de actividad volcánica.

Cráter Rojo

Más allá de la Tongariro Alpine Crossing. Continuando el itinerario divisamos los lagos Esmeralda, de impresionante color, y desde ahí se puede tomar otra ruta, el Circuito Norte. Sin abandonar la Alpine Crossing se llega al lago Azul, de gran simbolismo para los maoríes, y al Cráter Norte, donde se obtienen vistas del lago Taupo.

La montaña Ngauruhoe. Tras arribar a la cabaña Ketetahi queda el tramo final, de aproximadamente una hora y media, hasta completar los 19,4 kilómetros de recorrido. En este punto, un autobús conduce al montañista donde dejó el vehículo. En ocasiones, efectuar todo el trayecto resulta imposible porque ciertos volcanes se mantienen activos, por lo que hay que regresar sobre los mismos pasos.

Heritage Site, Central North Island, New Zealand.

Y aunque el principal atractivo es la Tongariro Alpine Crossing, esta reserva natural ofrece mucho más. Dentro del parque se hallan las aldeas de Turoa y Whakapapa, desde donde se llega al monte Ruapehu, que en invierno se convierte en la pista de esquí más grande del país. En las cercanías del Tongariro también se puede hacer kayak, ciclismo, otras caminatas o incluso pescar y cazar tras obtener un permiso.

El Tongariro es más que un paseo por los escenarios de la película de Peter Jackson. Son milenios de explosiva naturaleza impresos en un marco único: el de la Nueva Zelanda más intacta.

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