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Cómo elegir un destino para tu luna de miel

mayo 19, 2016

Si te casas este año, una de las decisiones más importantes que deberás tomar es la elección de la luna de miel. El primer viaje como casados es muy especial. En primer lugar, porque se hace nada más terminar la boda, en un momento en el que todo es felicidad, tenéis muchas ganas de estar juntos y descubrir nuevos lugares, etc. y, en segundo lugar, porque después del estrés de la boda, un viaje es el mejor plan para despejarse y olvidarse de todo.

La luna de miel es ese viaje que recuerdas toda la vida. Harás muchos viajes especiales, en los que disfrutarás, aprenderás, te relajarás… pero ninguno como la luna de miel. Siempre sabrás cuándo te fuiste, dónde te fuiste y los hoteles en los que alojaste. Por eso, es importante que cada pareja elija muy bien su destino, o el recuero lejos de ser especial, será desagradable.

Cada pareja es un mundo, y cada uno tiene sus gustos. Hay parejas más aventureras, otras que disfrutan leyendo en la playa y estando horas tumbado, otras cosmopolitas que disfrutan en las grandes ciudades… Lo mejor es que no intentes hacer lo típico, lo que la gente haría. Elegid siempre lo que a vosotros os represente y un destino en el que sepáis que vais a estar cómodos.

Opciones de luna de miel para todo tipo de parejas

Si sois de los que os gusta descansar, tomar el sol, disfrutar de la paz de un paisaje de playa… sin duda tenéis que optar por una luna de miel en la que tengáis un hotel lujo, con un servicio exquisito, y las playas sean paradisiacas, con arena blanca y mar azul turquesa. Maldivas es un destino idílico para una luna de miel así. Si vuestro presupuesto no os lo permite, las islas Seychelles es una alternativa que no defrauda. También podéis ir a Riviera Maya y hacer alguna excursión por las ruinas, de manera que alternéis la relajación con alguna visita cultural.

Si os gustan las grandes urbes, pero necesitáis relajaros, lo mejor es que elijáis un viaje combinado. Nueva York es una ciudad que hay que visitar alguna vez en la vida, y los amantes de las grandes ciudades, con rascacielos, quedarán encantados. Manhattan no defrauda, y un viaje de novios allí es una posibilidad muy acertada, en la que se pueden visitar multitud de edificios, alojaros en un hotel cuya altura roce el cielo, recordar las mil y una películas que se han rodado allí, etc. Eso sí, para descansar está la parte final del viaje. Miami o Punta Cana son dos opciones a considera para finalizar la luna de miel. Desde Nueva York ambos destinos están accesibles y los dos os ofrecen el relax y el buen tiempo que demandáis.

Los más aventureros tienes que elegir un destino en el que se pueda ir de un lugar a otro, recorriendo el país o la zona sin problema. Hoteles más sencillos, en  los que parar a dormir y ducharse, y buscando siempre el detalle, lo menos turístico y lo más diferente. Un viaje así se puede hacer en Tailandia, en Argentina o en la costa oeste de Estados Unidos. Son tres destinos muy diferentes en función de si se prefiere naturaleza, ciudades y según qué tipo de culturas os llaman más a atención, pero los tres destinos se pueden recorrer a vuestro aire, diseñando vuestro propio itinerario y disfrutando el tiempo que queráis en cada parada.

Los que lo quieren todo tienen que abrir más el bolsillo. Es posible hacer un viaje de novios completo, que alterne todos los planes, pero hay que irse más días, coger más transporte y gastarse más dinero. Un ejemplo de un viaje completo en Singapur e Indonesia. Pasar unos días en Singapur, una de las capitales mundiales de gastronomías arquitectura, etc., para después conocer naturaleza y cultura asiática profunda y acabar relajándoos en una playa desierta y alojados en un hotel de lujo.